lunes, 24 de enero de 2011

Es todo lo que tengo y es todo lo que hay. (Lisandro Aristimuño)

Un saco azul, un vendaval

Un corazón y un plan fugaz,
Es todo lo que tengo y es todo lo que hay.
Un piano al sol, un celular,
Un grabador en el placard,
Es todo lo que tengo y es todo lo que hay.
Hoy puedo ver alrededor
Un tobogán sin escalón,
Besar tus pies en el sillón,
dejarme estar decir que no.
Tu mano en do, un boulevard,
El desamor del funeral,
Tomar un tren, dejar pasar,
Pedirle a Dios un poco más.
Es todo lo que tengo y es todo lo que hay.
Cambiar al Sol de tu lugar…
Hoy puedo ver alrededor
Un tobogán sin escalón.


jueves, 9 de diciembre de 2010


Natural (canción de Adrián Berra)

Respira. Sonríe. Que el árbol te regala el aire mas puro del bosque.

No recuerdes el cemento de la gran ciudad esta vez.

Y besa la tierra que besan tus pies.

Respira. Sonríe. Prueba el fruto del árbol prohibido por los tontos.

¿Qué más van a hacer para llenarte los bolsillos de polvo y huir?

Si aquí amarras tu bote prefiero seguir.

Y te quiero al natural, al carajo con la compostura.

Las tetas al aire, la mirada segura.

Y el corazón abierto a los que quieren lastimarte

porque no pueden ver: la vida, el amor, el sexo y el arte.

Respira. Sonríe. No compres en oferta el plan del indeciso.

Ese busca llevarte por caminos conocidos.

Y enseñarte a vivir pidiendo permiso.

Y no mires para atrás. Que tu sombra no es de mármol y verás:

que no existen las fronteras, no camines en hilera.

no reprimas tus canciones, no repitas oraciones.

no te entregues de a mitades, no confieses tus verdades.

no me niegues de tu copa, no te escondas tras la ropa

Que te quiero al natural

al carajo con la compostura

las tetas al aire, la mirada segura.

y el corazón abierto a los que quieren lastimarte

porque no pueden ver: la vida, el amor, el sexo y el arte.

Respira. Respira. Respira.


Cuestión de andar (canción de Adrian Berra)

Sube la marea, se acerca el abismo

Pierdo la pelea, me venzo yo mismo

Me meto en la ruta, que me trata sin piedad

Y un tobillo se enreda en el cinturón de seguridad

A veces voy desnudo, a veces vestido

A veces despierto, a veces dormido

Y en velocidad, apagar el motor

Ya no creo en el destino y otra vez se abre el camino

De nuevo es prueba y error

Ando y me pierdo, en amores pasajeros

La vida es un pueblo, que abraza a los viajeros

Nadie vigila, y una noche de verano

Dejo mi mochila, para caminar liviano

Y el sol de las doce, me quema el disfraz

Y encuentro la fe que perdí, algunos pasos atrás

Al margen de la crítica de alguna canción

De la política y de la religión, sigo caminando de espaldas al viento

Y veo pasar equilibristas que salgo a correr

Mis heridas narcisistas me duelen y me hacen volver

Un viejo telescopio, que capta estrellas doradas

El todo, la nada, y diez mandamientos propios

Ando y me pierdo, en amores pasajeros

La vida es un pueblo, que abraza a los viajeros

Nadie vigila, y una noche de verano

Dejo mi mochila, para caminar liviano

domingo, 14 de noviembre de 2010

Llorar a lágrima viva... (Olivierio Girondo)

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

jueves, 11 de noviembre de 2010

La tristeza se supera a sí misma cuando la sacás a caminar.
Varios días de caminata, y se transforma.
Le regalás un poco de sol ... y no tiene más remedio que sonreir, dejar de ser un poco ella.
Te das un par de gustos, y la compañera se quita su máscara: es una mujer agradecida de la vida

el calor del sol
un libro de poesía
un buen vino
un poco de chocolate
quiebran los cristales del grito silencioso, de la melancolía un tanto quejosa adherida a la piel,
de las ansias de amor, del temor al amor, de los grandes juegos de palabras; y el instante se simplifica.
Caen una a una las "cáscaras-máscaras", las capas de las campanas,
llega la liberación necesaria.
Respiramos frescos,
nos acordamos que estamos vivos en este presente,
que es lo que importa,
que todo puede ser más fácil y más disfrutable, si elegimos verlo así.
Depende de nuestra decisión,
depende de la lucha cotidiana, q a veces es compleja pero vale la pena...
es la diferencia entre amar o mecanizarse.
Sonreimos.
La Plata tiene alma de fiesta compartida.
De cuerpos fusionados por el encuentro, por el compás de vivir un mismo universo de sentires.
Entrar en la noche platense, lejos de las luces y los bares frívolos, entrar en su verdadera noche, esa de útero cavernaprofunda con su negro azulado que te abraza ...
con su olor a paz y a tranquilidad, la primavera adornando las calles, dándole lugar a una brisa que te acaricie, que te refresque;
es entrar al Origen.
Empedrado
luces amarillas
casas con enredaderas y muebles
...
palpitante juventud bulliciosa hasta en su silencio.
Creadora de espacios que de tan conocidos son a cada mirada nuevos.
Camino La Plata con ojos distintos, con pies visitantes, con cuerpo enarbolado en la memoria eterna, con lo que conoce la piel.
Y respirar el aire platense tiene otro densidad, otro aroma, la calidez de la madre, del sol que abrazando derrite los miedos, le quita la presión al recuerdo,
a la palabra,
al amor.
Le saca la máscara a la tristeza y la hace sonreir al verse viva bajo un cielo limpio.
La piel comienza a desprenderse mientras acaricia viejos caminos,
mientras encuentra el modo de significar los nuevos.
La Plata siempre estará ahí, detenida en fotos,
y enriquecida en magia, en transformaciones.
Es mi refugio genealógico.

sábado, 6 de noviembre de 2010

la sangre se retuerce.

21. (del el Último padre, de Rodolfo Braceli).

(Carta para leer con la camisa bien desprendida).. o con la carne viva y el alma también...

No sufras
por lo que no merece ser sufrido.

Hay cosa que respiran y cosas que no
Esa es la señal.
(y yo diría, en estos días de mi vida, que hay cosas que respiran y por comodidad o miedo deciden dejar de hacerlo, creyendo que de todas formas podrán seguir vivas, y pobrecitas, trascurren los días, diluyéndose de a poco o vertiginosamente en el terreno de lo que ya no tiembla...)

No
te demores
en
lo que no puede ser tocado.

En cuanto a la civilización te diré:
es una actividad como cualquier otra
empezó como simple distracción:
engendró un ruido,
y otro y sucesivos ruidos.
("tanto tanto ruido... que al final llegó el final")

Ya se ha comprobado
que la muy señora
no es otra cosa que la evolución del ruido.

La historia consiste
en esa renovada alternativa:
cada día
el ruido
cambia de sonido, de aspecto

Mientras tanto
los menesterosos del acontecer
dicen, dirán
que la civilización avanza

Mientras tanto,
la sangre se retuerce,
y hace otro ruido,
un ruido esencial, peligroso.

que está muy prohibido escuchar.